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Necesitamos: un huevo vacío o cocido, lana, una tira de papel de seda o pinocho fruncido, pinturas y pincel. Para vaciar el huevo lo pinchamos arriba y abajo con un alfiler haciendo un agujero el doble de grande que el otro, soplamos y vaciamos el interior, lo lavamos para que quede limpio por dentro y ya lo tenemos listo para trabajar. En el agujero de arriba introducimos con cuidado las hebras de lana y en el de abajo el papel de seda que luego extendemos para formar un abanico, después lo pintamos a nuestro gusto. Si es cocido solo tenemos que quitar un poco de cáscara en los dos extremos, uno para poner de pie y otro para colocar el pelo. Después hacemos lo mismo que para el huevo vacío.
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