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Necesitamos: una hoja vegetal un folio pintura de dedos Ponemos la hoja sobre un folio. Con una mano sujetamos la hoja para que no se mueva y con un dedo impregnado de pintura de dedos pintamos desde dentro de la hoja hacia fuera procurando pintar un centímetro y medio del contorno. Levantamos con cuidado la hoja y dejamos secar. Podemos pintar los nervios de la hoja del mismo color
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