Manifiesto 2000 por una cultura de la Paz y la no-violencia (UNESCO).
Me comprometo en mi vida diaria, en mi familia, en mi trabajo, en mi comunidad, en mi país, en mi región a:
  • Respetar todas las vidas: respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios.
  • Rechazar la violencia: practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas sus formas: física, sexual, psicológica, económica y social, en particular hacia los más débiles y vulnerables, como los niños y adolescentes.
  • Liberar mi generosidad: compartir mi tiempo y mis recursos materiales cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica.
  • Escuchar para comprender: defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, ni a la maledicencia y el rechazo del prójimo.
  • Preservar el planeta: promover un consumo reponsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de todos los recursos naturales del planeta.
  • Reinventar la solidaridad: contribuir al desarrollo, de mi comunidad, propiciando la plena participación de las mujeres y el respeto de los principios democráticos, con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad.