Villancico de las estrellas altas

La Virgen María

se siente cansada;

Sab José la acuesta;

la Virgen descansa.

 

La techumbre rota;

las estrellas altas;

leguas, muchas leguas

llevan caminadas.

 

La Virgen María

está soleada

por dentro, su sangre

se convierte en savia.

 

Su cuerpo florece

igual que una vara

de nardos o un ramo

de celindas blancas.

 

El Niño ha nacido

como nace el alba;

los ojos con risa,

la boca con lágrimas.

 

En el aire nieve;

en la nieve alas

y en el viento que bate

puertas y ventanas.

 

La Virgen no tiene

rebozo ni manta;

San José la mira,

se quema mirándola.

 

Entre la penumbra,

pidiendo posada,

la carne del Niño

desnuda se halla.

 

La nieve que cae,

pues del cielo baja,

va formando techo

para cobijarla.

 

La Virgen María

se siente cansada;

cuando mira al Niño

la Virgen descansa.

                                               (Luis Rosales)