Pues andáis en las palmas

Pues andáis en las palmas,

ángeles santos,

que se duerme mi Niño,

tened los ramos.

 

Palmas de Belén

que mueven airados

los furiosos vientos

que suenan tanto;

no le hagáis ruido,

corred más paso.

Que se duerme mi Niño,

tened los ramos.

 

El Niño divino

que está cansado

de llorar en la tierra

por su descanso,

sosegaros quiere un poco

del tierno llanto.

Que se duerme mi Niño,

tened los ramos.

 

Rigurosos hielos

le están cercando;

ya veis que no tengo

con qué guardarlo.

Ángeles divinos

que vais volando,

que se duerme mi Niño,

tened los ramos.

                               (Lope de Vega)