Callar...

Dicen que el niño ha nacido,

y el corazón en la brisa

tiene una fiesta imprecisa

de campanario sin nido...;

siempre hay un niño dormido

junto al silencio...; vivir

sin despertarle ni herir

con la nieve su garganta...:

Callar, es la noche santa,

no la debemos dormir.

 

Callar... ¿si el niño tuviera

siquiera luz por abrigo

y el viento no helara el trigo

de su sonrisa primera...?;

callar... ¿si el niño quisiera

descansarnos de vivir,

y el mundo dejara oír

su alegre mensajería?;

callar... habla todavía,

no la debemos dormir.

                               (Luis Rosales)