¿Cómo se escribe la música?

    Pasando por alto los procedimientos que emplearon los griegos y los romanos, de los que, a decir verdad, se sabe muy poco, es preferible seguir el desarrollo de la escritura de la música adoptada por la civilización occidental. Nació cuando los monjes y clérigos de la Alta Edad Media descubrieron la utilidad de registrar las melodías de que se servían en la interpretación de los himnos religiosos, en lugar de apegarse a la transmisión de las mismas por medio de la tradición oral.

NEUMAS

   Tuvieron como primer recursos los vocablos de los cánticos, que suministraban ciertas orientaciones en cuanto al ritmo. Sobre tales palabras, trazaban signos especiales que servían de ayuda a la memoria. Esos símbolos muy elementales, denominados neumas, se reducían al punto (punctus, que denotaba un sonido breve), la coma (virgula, que indicaba uno largo) y una línea curva con varias ondulaciones (clivus), que exigían una vocalización, es decir, un grupo de dos o más notas cantadas sobre una sola vocal. Sin embargo, si no se conocía de antemano el canto y los signos utilizados, el cantante no podía entonar de manera correcta el himno anotado de aquel modo. En la actualidad, los musicólogos se topan con igual dificultad para interpretar debidamente los primitivos neumas.

PRIMERA LÍNEA  ______________________

   En el siglo X se avanzó un gran paso. Los símbolos se colocaron encima y debajo de una línea encarnada continua, dispuesta sobre la letra del himno. Se decidió por convención que la línea representaba el sonido fa, gracias a lo cual el lector dispuso de una indicación inicial de la altura de los diferentes sones que había que cantar. Todo era todavía muy vago, pero sin duda, la línea roja fue un buen comienzo.

SEGUNDA LÍNEA ______________________

   Algún tiempo después se añadió sobre ella otra línea amarilla que indicaba el do, de manera que el lector disponía de un segundo punto de referencia. Podía calcular la altura de las notas colocadas entre ambas rayas.

TERCERA LÍNEA ______________________

   En el siglo XII se añadió una tercera línea a las dos precedentes, de color negro, que simbolizaba el la, con lo que el problema de la notación de la altura quedaba prácticamente resuelto.

  Más tarde se añadió una cuarta línea y luego una quinta, por lo que en la actualidad las notas se escriben en las cinco rayas del pentagrama o en los espacios interlineales relativos, sin posibilidad alguna de equivocación a la hora de leerlas.

 

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