Biografía
Manuel Machado

 

Procura tú que tus coplas

vayan al pueblo a parar,

aunque dejen de ser tuyas

para ser de los demás.

Que al fundir el corazón

en el alma popular,

lo que se pierde de nombre

se gana de eternidad.

 

Andalucía

 

Cádiz, salada claridad

Granada, agua oculta que llora

Romana y mora, Córdoba callada

Málaga cantaora

Almería, dorada

Plateado Jaén

Huelva la orilla de las tres carabelas

y Sevilla ...

 

 

Vino, sentimiento, guitarra y poesía,

hacen los cantares de la patria mía...

Cantares...

Quien dice cantares, dice Andalucía.

A la sombra fresca de la vieja parra,

un mozo moreno rasguea la guitarra...

Cantares...

Algo que acaricia y algo que desgarra.

La prima que canta y el bordón que llora...

Y el tiempo callado se va hora tras hora.

Cantares...

Son dejos fatales de la raza mora.

No importa la vida, que ya está perdida.

Y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...

Cantares...

Cantando la pena, la pena se olvida.

Madre, pena, suerte; pena, madre, muerte;

ojos negros, negros, y negra la suerte.

Cantares...

En ellos, el alma del alma se vierte.

Cantares. Cantares de la patria mía...

Cantares son sólo los de Andalucía.

Cantares...

No tiene más notas la guitarra mía.

 

 

Puente genil

De celeste y blanco
viste el pueblecillo...,
de blanco y celeste.

Y el viejo a lo noble,
joven a lo alegre,
con sus dos colores
de blanco y celeste.

De árabe pasado
su sabor no pierde,
pero es hace siglos
cristiano ferviente...
Ora, ríe, canta,
de blanco y celeste.

En él no hay más negro
que ojos de mujeres
y rizos de ébano
sobré blancas sienes.
Lo demás, hermanos,
es blanco y celeste.

Viva luz lo inunda,
y, cuando al Poniente
llega el sol, perfuma
el aire... Y parece
como que un cariño
flota en el ambiente.

Lleno de poesía
y de pena alegre,
dejad me que llore,
que cante y que rece...,
porque aquí las horas
no sé lo que tienen,
que invaden el alma
de blanco y celeste.

La copla andaluza

Del placer que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canción, que recoge
la noche morena.

La noche sultana,
la noche andaluza,
que estremece la tierra y la carne
de aroma y lujuria.

Bajo el plenilunio,
como lagrimones,
Como goterones, sus cálidas notas
llueven los bordones.

Son melancolía
sonora, son ayes
de las otras cuerdas heridas, punzadas,
las notas vibrantes.

Y en el aire, húmedo
de aroma y lujuria,
levanta su vuelo -paloma rafeña-
la copla andaluza.

Dice de ojos negros
y de rojos labios,
de venganza, de olvido, de ausencia,
de amor y de engaño...

Y de desengaño.
De males y bienes,
de esperanza, de celos..., de cosas
de hombres y mujeres.

Y brota en los labios
soberbia y sencilla,
como brotan el agua en la fuente,
la sangre en la herida.

Y allá va en la n0che,
paloma rafeña,
a decir la verdad a lo lejos,
triste, clara y bella.

Del placer, que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canci6n, que recoge
la noche morena.