Luis de Pablos

A Córdoba

A recordar
tus viejas primaveras
me arrastra
un fresco olor a rosas
que me aterra

A divagar
por calles y plazuelas
y recobrar bajo la luna
ese trazo inacabado,
me empuja un sortilegio
quizás desencantado,
un soliloquio
absorto de melancolía

De nuevo aquí
hasta otra vuelta,
rindo honores
a tu presencia vaga

A tu ausencia feroz
que me entristece

A esa luna
que siempre será hereje
contempladora muda
de penas y alegrías.